martes, 27 de octubre de 2015

LA LUNA AZUL, LA LUNA AZUL...

Siempre que me preguntan por qué no actualizo más seguido el blog (¿que ya no lees libros?) la respuesta es la misma. Sigo leyendo una novela por semana. Es solo que no todas las disfruto. He descubierto que cada vez le exijo más a un libro. (Es obvio que me estoy convirtiendo en un anciano enojón). Sin embargo, como me niego a ser uno de esos haters que solo escriben para informarnos lo mucho que odiaron un libro mejor no digo nada si algo no me gustó. Esto explica porque hay varias semanas sin postal, pero por fortuna nada tiene que ver con la razón de la desaparición del blog el mes anterior. La verdad es que los libros que pude comprar en septiembre y octubre están entre los que más me han gustado en lo que va del año. Es solo que la vida real tiene ese mal hábito de robar todo tu tiempo en los momentos más inoportunos. Así pues, en las próximas semanas intentaré ponerme al corriente con las reseñas de todas mis lecturas de los últimos 30 días. No se me ocurre mejor punto de inicio que con la monumental LUNA, la nueva novela del maestro Ian McDonald.


Lectores veteranos del blog recordaran mi enorme admiración por este autor (la ocasión más reciente me parece que fue en la lista de Mis Cinco Novelas Marcianas Favoritas, donde coloqué a DESOLATION ROAD en primer lugar) así que ya mejor no los aburro. Simplemente digamos que este era uno de los libros que esperaba yo con más ansias este año y dejémoslo así. Claro, este tipo de expectativas imposibles tienden a hundir a una novela… pero McDonald es un viejo zorro de mar y me da mucho gusto que esto no sucedió. De hecho, si tuviera que volver a escribir la lista de Mis Cinco Novelas Lunáticas Favoritas mucho me temo que THE MOON IS A HARSH MISTRESS de Heinlein ya no ocuparía el primer lugar.


Si en RIVER OF GODS McDonald logra recrear hasta el último detalle una India del futuro cercano (y digo en serio lo del hasta el último detalle), y logra repetir el truco con BRASYL y THE DERVISH HOUSE (con Brasil y Estambul respectivamente) aquí intenta lo mismo con el asteroide terrestre. Con un mundo entero como lienzo McDonald es libre para desplegar todos sus músculos creativos en un desplante virtuoso. LUNA es a grandes rasgos la historia de cinco familias, cinco grandes corporaciones que dominan a la Luna. Los Cinco Dragones. He escuchado que algunas personas ya la están llamando GAME OF THRONES en la Luna. Si soy honesto, a mí lo primero que me vino a la cabeza fueron esas novelas de los 60s y 70s de James Clavell, como TAI-PAN. Inclusive McDonald utiliza la frase “noble house” en algún momento. Cuando un personaje usa el termino coreano Hwaejang de inmediato pensé: Ah, este es el Tai-pan de la empresa. La familia Mackenzie me recuerda mucho a los Brock, los acérrimos rivales mercantiles de los Struan. Igual que novela de Clavell, el elenco de personajes en LUNA es inmenso. Cada familia está representada por dos o tres generaciones, y podría llenar una novela por sí sola. Si añadimos que las familias están relacionadas entre sí (por razones políticas) por una multitud de matrimonios, y es legal tener más de un matrimonio, ya sea heterosexual o no, entonces supongo que entiendo por qué muchas personas han dicho que es una novela densa. Estoy de acuerdo que hay que poner atención pero a mí no se me hizo particularmente problemática. De hecho, a pesar de sus poco más de 400 páginas la pude acabar en 5 días. (Por ejemplo, RIVER OF GODS que disfruté igual, me tardó casi 10 días terminar sus 600 páginas).


Debo mencionar que no soy muy afecto a esas novelas (tan populares hoy en día) que empiezan con un “glosario de personajes”. Me queda claro que en esta época de ADD ese tipo de listas son muy útiles para los lectores, pero personalmente a mí me gusta cuando el autor me avienta al lado profundo de la piscina y tienes que nadar como puedas. Me salté la lista de personajes en THE GRACE OF KINGS de Ken Liu hace unos meses e hice lo mismo aquí. No hubo ningún problema. A pesar que (como ya mencioné) McDonald maneja un elenco enorme, jamás fue necesario consultar la mentada lista. El autor es tan eficiente a la hora de desarrollar personajes que la lista es redundante, y asumo que fue idea de los editores. Me dan lastima aquellos lectores que necesitan este tipo de muletillas. Lo curioso de todo esto es que McDonald ha elegido escribir una novela sin protagonista. Ninguno de los muchos (muchos, muchos) personajes se puede decir sea el verdadero héroe o villano de LUNA. Todos tienen su tiempo en el escenario. La idea es hacer de la sociedad en la Luna el principal personaje.


Es interesante que una de las familias principales del libro (posiblemente lo más cercano a protagonistas que tiene LUNA, si bien nadie está en el mismo bando en realidad) proviene de Brasil. Es bueno ver que toda esa research para BRASYL sigue rindiendo fruto años y años después. A pesar que BRASYL no es mi favorita de McDonald es evidente que el autor es un enamorado de esa cultura, sus nombres y costumbres, y se deleita en mencionarnos una y otra vez lo atractivos que son los hombres y las mujeres cariocas de esta novela. Lo vanidosos y orgullosos que todos están con sus cuerpos. Si los lectores se sienten feos, o tienen cierta envidia ante aquellos bendecidos genéticamente, a la mejor no van a disfrutar de la novela. El estilo de moda es fundamental para todos ellos. Uno de los capítulos más entretenidos es precisamente cuando la anciana Adriana Corta (¡Mâo de Ferro, la Mano de Hierro!), la fundadora del Quinto Dragón, recuerda su vida de joven en Brasil. Varias de esas escenas me recordaron los mejores momentos de DAYTRIPPER, esa obra maestra de los hermanos Gabriel Bá y Fabio Moon.


Un detalle que también atrajo mi atención es el uso ubicuo de las impresoras 3D. Parece que ya no hay novelas de CF hoy en día donde no aparezcan. Son como la nanotecnología a mitad de los 90s, donde si tu novela no incluía nanotecnología debías dedicar varias páginas, si no es que capítulos enteros, para explicar por qué no. Otro detallito que me fascino (aunque probablemente a nadie más a menos que también sean economistas como un servidor) fue la parte del Rao Forward. No pregunten, solo léanlo. Tan solo es un puñado de párrafos, pero un escritor menor podría haber escrito toda una novela a partir de eso. Si les aburrió la explicación del “slow money” en NEPTUNE’S BROOD de Stross esto los va a poner a dormir. Por cierto, también me encantó la manera correcta de preparar un Blue Moon, pero supongo que necesitan ser alcohólicos como un servidor para apreciarlo.

Las escenas finales con el duelo entre campeones de las respectivas familias es digno del Paul Atreides vs. Feyd-Rautha Harkonnen (y lo que ocurre a continuación en efecto recuerda el final de la primera sección de DUNE). Así es, por desgracia leyeron bien. Las escenas finales de LUNA llevan a un… To Be Continued.

Qué decepción. Tanto así que casi logró amargarme la experiencia. No lo hizo, por supuesto. La novela es demasiado buena, pero fue una desilusión. En efecto el único defecto que le veo al libro es que, a diferencia de RIVER OF GODS y los demás que mencioné arriba, no es una historia completa. McDonald finalmente cayó en la tentación comercial de escribir una serie (aunque por lo menos resiste el impulso fácil de escribir una trilogía, como Ken Liu y Cixin Liu, y solo va a ser una duologia). En fin. Por supuesto que la novela es tan rica en detalles que se puede escribir una secuela, inclusive varias. Para el caso RIVER OF GODS era igual, y sin embargo McDonald nunca lo hizo, un detalle que siempre agradecí. Extraño los días cuando los escritores contaban todo lo que necesitaban contar en un solo libro, aunque fuera de mil páginas (y por supuesto la culpa es de aquellos lectores que exigen más trilogías en vez de novelas completas). Ni de broma pienso comprar la segunda entrega (igual que ignoré las continuaciones de los dos Liu). Es una lástima.


A pesar de esto recomiendo muchísimo esta novela a cualquier lector de buena ciencia-ficción sin temor a equivocarme. Sin duda una de las mejores del año.